Olmos ibéricos

Queremos dedicar la entrada de hoy a uno de los árboles más emblemáticos de  la flora  española, que por su caracter robusto y el aspecto lustroso de sus hojas, ha formado parte del paisaje de innumerables pueblos y comarcas.

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Olmeda en la “Fuente Vieja” de Huelva Capital (1)

A pesar de ser árboles reconocibles por su aspecto oscuro, el nombre singular por el que lo designamos, esconde el desconocimiento que hemos tenido de este grupo de especies pertenecientes a las Ulmáceas, dado que en España existen al menos 4 especies catalogadas.

De todos ellos, el negrillo (Ulmus minor), es el más común y el que alcanza un mayor tamaño, existiendo un individuo en Aranjuez de 33 metros de altura. Es fácilmente distinguible de otras especies debido a la asimetría foliar, sus hojas simple o doblemente aserradas, alternas, aovadas, simples y punteagudas. Su copa densa, redondeada y de intenso follaje, procura excelente sombra.

De floración precoz, sus inflorescencias contienen unas 30 flores, y la diseminación de las sámaras se produce antes de que las hojas estén plenamente formadas, razón por la que se le considera una especie colonizadora al adelantar la germinación de los embriones justo antes de la emergencia de otras herbáceas competidoras. Esta circunstacia ha catalogado al negrillo, y a otros olmos en general, como especies altamente invasoras en aquellos lugares en los que han sido introducidos, tal es el caso de las tierras frías de Sudamérica.

Desgraciadamente, la grafiosis del olmo diezmó la mayor parte de las olmedas ibéricas, especialmente las de aquellas pertenecientes a la especie más frecuente en entornos humanos, el negrillo o Ulmus minor.

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Ejemplar afectado en Aracena (1)

Esta pandemia entró en Europa presumiblemente desde la región Indostánica, en donde las especies locales de Ulmáceas son más resistentes a los efectos de la enfermedad y no se encuentran afectadas. A partir de ahí, la expansión se produjo de manera meteórica por toda Europa, Norte América, Nueva Zelanda, y otras áreas de Ásia, de forma que, en el año 1996 la grafiosis había devastado a más de la mitad de los olmos del norte de Estados Unidos, y en 1986, el 82% de las olmedas españolas se encontraban afectadas.

Básicamente, la grafiosis es provocada  por el hongo Ophiostoma novo-ulmi, que al penetrar en el árbol, acaba ocupando los vasos conductores haciendo que las hojas se marchiten y que el árbol sucumba. El  vector epidemiológico de la grafiosis lo constituyen los escarabajos del género Scolytus, al transportar en su cuerpo las esporas del hongo desde los olmos enfermos a los ejemplares sanos.

En los entornos afectados, es habitual encontrar agrupaciones de árboles sanos de pequeño porte salpicados por individuos de mayor tamaño completamente secos, por lo que el aspecto de los ejemplares jóvenes, podría llevarnos a la falsa impresión de que los individuos sanos son resistentes a la grafiosis. Esto se debe a que la enfermedad tarda unos 4 años en manifestar sus efectos, y también porque el vector parece decantarse por individuos mayores para efectuar sus puestas.

En el siguiente cuadro gráfico, podemos ver el aspecto del hongo y su vector, así como el efecto de la enfermedad sobre el tronco de un individuo afectado (Fotografías 2,3 y 4)

Dada la especial virulencia de la enfermendad, los distintos países afectados decidieron optar por el desarrollo de estudios y técnicas encaminadas a la mejora de las poblaciones de Ulmáceas. Así, en 1986, el antiguo Instituto para la Conservación de la Naturaleza inicia junto a la Escuela Técnica Superior de Ingenieros de Montes de la Universidad Politécnica de Madrid un programa de mejora del olmo frente a la grafíosis. La mejora se centró en la especie Ulmus minor Miller, olmo más representativo y más afectado por la enfermedad en la Península.

La alta susceptibilidad de las olmedas de Ulmus minor y la dificultad de encontrar individuos resistentes, aconsejó su hibridación con otra especie de mayor resistencia. El olmo siberiano, introducido en tiempos de Felipe II, presentaba la ventaja de ser resistente a la grafiosis, tener un rápido crecimiento juvenil, ser tolerante a la sequía y producir abundante semilla fértil.
Al mismo tiempo, durante estos años, se han seguido buscado olmos por toda la península que presentasen inmunidad ante la enfermedad, y el resultado ha sido la recopilación de siete clones de Ulmus minor resistentes a la misma tras su exposición a la cepa más virulenta de Ophiostoma novo-ulmi, lo cual ha permitido su reciente inclusión en el Registro Nacional de Materiales Base, permitiendo que puedan ser utilizados como material forestal en la repoblación de riberas, sotos y llanuras de encharcamiento transitorio.
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Olmos resistentes a la grafiosis plantados en Aranjuez (5)

Esta magnifica linea de trabajo nos ha ayudado mejor a la comprensión de la enfermedad, y a la catalogación de muchas de las olmedas presentes en la península ibérica. En este sentido, de los estudios encaminados a la mejora de las poblaciones de olmos, es necesario destacar los siguientes aspectos:

    1. El aumento de las poblaciones de la especie alóctona Ulmus pumila, en grandes zonas de la península ibérica.
    2. El mejor conocimiento de otras especies como el Ulmus glabra, de la cual existen enormes ejemplares en Jabugo o Aracena, algunos con un perímetro de tronco superior a los tres metros.
    3. El descubrimiento para la ciencia de nuevas poblaciones de Ulmus laevis en la Sierra de Aracena y Picos de Aroche, entre Higuera de la Sierra y Valdezufre.
    4. Se ha detectado, mediante estudios genéticos, que los olmos andaluces provienen principalmente del linaje de olmos atinios importados por los romanos de la Bética. Estos olmos atinios no producen semillas fértiles, por lo que su propagación se produce a través de estaquillas de raíz.
    5. El descubrimiento de linajes de Ulmus minor autóctonos de la Península Ibérica, aspecto no conocido con seguridad hasta la fecha, dado que muchos opinaban que todos los olmos habían sido introducidos por los romanos como sustentadores de las vides, que gracias a sus zarcillos, alejaban sus racimos del suelo, evitando así enfermedades y pudriciones. Esta forma de cultivo de la vid fue introducida por la familia Columela de Gades, y entró en desuso en la época del emperador Domiciano, quien fomentó la siembra de cereal.
    6. Ulmus minor ha sido también nombrado como Ulmus procera, aunque a este último algunos autores lo consideran un taxón independiente, por lo que podría hablarse de una nueva especie.

Para terminar, en el siguiente cuadro gráfico, se muestran fotografías del aspecto general de Ulmus laevis, descubierto recientemente en la provincia de Huelva (Fotografías 6,7 y 8)

Eso es todo, como siempre, esperamos que la entrada haya sido de vuestro interés.

Créditos de imágenes e informaciones:

(*) Foto de portada: http://www.cortelazor.com/

(1) http://jucabuca.blogspot.com.es/2015/04/el-respiradero-visible-del-acueducto.html

(2) http://www.aracena.es/es/areas-tematicas/medio-ambiente

(3) http://www.nrcan.gc.ca/science/story/17019

(4) http://www.olmosvivos.es/la-enfermedad/el-hongo/?lang=en

(5) http://www.aracena.es/es/areas-tematicas/medio-ambiente

(6) http://www.revistaquercus.es/noticia/6525

(7, 8 y 9) http://www.olmosvivos.es

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