Muerte masiva de abejas y aluminio

Hace unos días publicábamos una entrada dedicada a la seca de la encina y  su posible relación con la alta presencia de aluminio en los suelos. Hoy, queremos compartir éste dedicado a la muerte masiva de las abejas, exponiendo algunos de los estudios llevados a cabo para intentar arrojar algo de luz sobre la posible causa de la misma.

Sin embargo, antes de empezar, queremos indicar que las características de la pandemia, las causas, y la forma de abordar la problemática desde un punto de vista mediático, nos recuerda bastante al conocido como Síndrome de Decaimiento Forestal…

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Abeja melífera (1)

La abeja europea (Apis mellifera), también conocida como abeja doméstica o abeja melífera, es una especie de himenóptero de la familia Apidae. Es la especie de abeja con mayor distribución en el mundo, siendo originaria de Europa, África y parte de Asia, e introducida en América y  Oceanía. Fue clasificada por Carlos Linneo en 1758, y partir de entonces numerosos taxónomos describieron variedades geográficas o subespecies que, en la actualidad, superan las 30.

Su importancia para el ser humano radica en la labor de polinización que ejerce en todas las especies agrarias fanerógamas de polinización zoófila, así como en la gran cantidad de productos útiles derivados de su actividad. Tal es el impacto económico, que solo en España, algunos estudios han valorado su productividad en unos 2400 millones de € al año.

Debido a esta circunstancia, los primeros pobladores europeos llegados a América introdujeron subespecies europeas y sus híbridos (Apis mellifera ligustica Spinola, Apis mellifera carnica Pollmann, Apis mellifera mellifera Linnaeus, Apis mellifera causcasia Pollmann, and Apis mellifera iberiensis Engel). Estas primeras introducciones con subespecies europeas se llevaron a  cabo en 1622, y a finales de los años 50 del pasado siglo,  se procedió a la introducción de la subespecie africana Apis mellifera scutellata Lepeletier, que puede hibridarse con las primeras.

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“Trashumancia” de abejas en Montana (2)

Conocida la importancia de la actividad apícola, se hace dificil pensar el impacto que supuso para la comunidad internacional la primera información procedente de Francia en la que se comunicaba el despoblamiento de las colmenas a causa de la desaparición de las abejas. De esto han pasado solo 20 años, y en ese breve lapso de tiempo se ha reportado en muchas zonas la pérdida de más de un 80 % de las colmenas, de manera que incluso,  se ha constatado la desaparición de 7 subespecies de abejas de Europa, Norte América y China.

Rápidamente comezaron los primeros estudios que tenían como cometido desvelar la causa que originaba la pandemia, y desde entonces, innumerables informes han intentado dar respuesta al origen de la alta mortandad, y en este sentido, resulta abrumadora la gran cantidad de causas descritas como posible origen de la misma.

Inicialmente, todas las miradas se centraron en unos pesticidas denominados neonicotinoides como desencadenantes del fenómeno, dado que su naturaleza química promueve el bloqueo de los receptores nicotínicos de acetilcolina, promoviendo la sobrestimulación nerviosa, la paralización de las actividades vitales, e incluso la muerte.

Esto ha ocasionado la eliminación de determinados tipos de productos neonicotinoides por parte de la comisión europea, lo cual ha originado enormes conflictos comerciales. No así en el caso de Estados Unidos, al considerarse parte de los estudios confusos e inconsistentes.

De hecho, las pruebas realizadas sobre algunos pesticidas, como el que se usa para tratar las semillas de girasol en Francia, y las muestras de miel, abejas, polen y girasoles no presentaban efectos que pudieran ser tóxicos para las abejas. Es más, en Francia se prohibieron algunos pesticidas sospechosos y las abejas seguían desapareciendo.

Ahondando en esta polémica, Mariano Higes, del Centro Regional Apícola de Marchamalo, en Guadalajara (España), añade: “Los pesticidas neonicotinoides, como los prohibidos por la UE, no son los más prevalentes en las colmenas, al menos de forma crónica, y aunque pueden ser un problema en amplísimos monocultivos, afectan sobre todo a los polinizadores silvestres, como los abejorros, no a las colmenas de abejas”

En el siguiente gráfico, podemos ver la estructura de dos neonicotinoides conocidos: Imidacloprid y Tiametoxam (Fotografías 3 y 4).

Del mismo modo, otros estudios han buscado causas biológicas como responsables del fenómeno, y como consecuencia, el anteriormente citado Mariano Higes, eminencia a nivel mundial, ha llegado a la conclusión de que uno de los parásitos responsables de la muerte podría ser el  microsporidio Nosema ceranae, aunque al mismo tiempo indica que: “El papel de los patógenos y, sobre todo, de Nosema ceranae, sigue sin comprenderse”, y añade: “Muchos de mis colegas diseñan experimentos erróneos y extraen conclusiones que no son enteramente correctas. Es una pena, pero 10 años después sigue existiendo una nebulosa en el conocimiento”.
Como se ve, la investigación sobre la muerte de las abejas está trufada de conflictos, de hecho, un estudio llevado a cabo en Méjico tras la muerte de más de 6000 colmenas, concluyó que ninguno de los parásitos presentes en los cadáveres recogidos fueron responsables “per se” de las muertes. Entre estos se cita a la mosca zombie, Nosema sp., Varroa sp., y acarosis traqueal.
Otros papers, proponen otras causas más o menos peregrinas que no gozan de demasiada credibilidad, como la que indica que la presión para que las abejas jóvenes crezcan rápido y salgan a buscar comida lo antes posible, es un factor importante para explicar los descensos desastrosos vistos en las poblaciones de estos insectos en todo el mundo, según reveló una nueva investigación que se publicó en la revista Proceedings of the National Academy of Sciences (2015)
Y como no podía ser de otro modo, el Cambio Climático, culpable de todos lo males, también ha sido el protagonista de excepción de algunos estudios.
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Colmenas en el Condado de Huelva (5)
Sea como fuere, podríamos seguir poniendo un sinfín de supuestas causas o circunstancias, y sus contrarias, como las responsables de provocar este fenómeno, de ahí que indicáramos al principio que su tratamiento y las conclusiones de los estudios nos recuerda bastante a la forma de abordar el problema de la seca de la encina.
Sin embargo, no parece que otros estudios publicados tengan predicamento mediático, lo cual resta calidad al debate científico, y siembra la duda sobre la posible intencionalidad de aquellos que pudieran acallar otros puntos de vista. Es aquí donde encontramos curioso, al menos, encontrar otros informes interesantísimos en los que se incide en la presencia de enormes cantidades de aluminio en los suelos agrarios.
Y es aquí donde queremos finalizar nuestro estudio, plasmando las interesantes e incontestables consideraciones emanadas del estudio realizado por profesores de las Universidades de Keeley y Sussex, y publicadas en Science Daily.  Del estudio citamos las siguientes consideraciones:
  1. Se detectan enormes cantidades de aluminio en las pupas de la colmena, y se plantea la alteración del sistema cognitivo como la principal causa del decaimiento poblacional.
  2. Las concentraciones encontradas son de hasta 200 ppm. Para ponernos en contexto, se considera que solo 3 ppm tienen gravísimas implicaciones en el tejido cerebral humano.
  3. Dado que la actividad cerebral es sumamente importante en la actividad diaria de las abejas, es fácil inferir que la presencia de aluminio está comprometiendo la viabilidad de las poblaciones, indicando que es posible que estemos asistiendo a la aparición de “abejas con Altzheimer”.
  4. Las abejas tienen la capacidad de abandonar las flores tras detectar determinados contaminantes, pero no así en el caso de flores con presencia de aluminio.
  5. Por último, se indica que el aluminio es el contaminante más ubícuo y ecotóxico del planeta, y es ya conocido como el responsable de la muerte de peces en lagos ácidos, el decaimiento forestal en suelos acidificados y  pobres en materia orgánica, y de ser el resposable de la baja productividad de suelos agrícolas en suelos ácidos sulfatados.
  6. Ya indicamos en el anterior artículo que la empresa Monsanto ha empezado a vender organismos modificados genéticamente capaces de tolerar el aluminio.
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No se puede negar lo obvio…

Así es que, nuevamente, parece que la presencia del aluminio puede ser la causa principal del decaimiento de las colmenas. De esta forma, aconsejamos a los propietarios afectados que analicen las concentraciones de aluminio de las pupas de las instalaciones afectadas.

Eso es todo, como siempre esperamos que la entrada haya sido de vuestro interés, y os animamos a que compartáis este artículo.

Créditos de imágenes e informaciones:

Foto de portada: http://www.eldinamo.cl

(1) https://es.wikipedia.org/wiki/Apis_mellifera

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3 comentarios sobre “Muerte masiva de abejas y aluminio

  1. Hola, hoy en Huelva en la puesta de sol a sido muy estraño , estanban varios aviones creando esas lineas, llamadas popularmente como chentrails, ¡que pena que no llevaba la cámara ni movil digital!, pero si que puedo decir que su dirección era desde el oeste a el este y que las nubes que entraban desde el sur desaparecieron en cuestión de una hora. Esto lo vimos desde el parque Celestino Mutis en la Rábida. hecharon mucha fumigación de este tipo.

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