Quercus robur en la provincia de Huelva

Cuando comenzamos con este blog, jamás hubiéramos pensado que escribiríamos una entrada dedicada a la presencia de Quercus robur en la provincia de Huelva.

Así es que, dada nuestra especial predilección por las quercíneas en general, resulta evidente que la propia redacción de este articulo ha sido especialmente apasionante.

Para ponernos en antecedentes, hace algunos años encontramos una vaga referencia sobre la presencia de un árbol ejemplar catalogado por la Junta de Andalucía con el nombre de “Roble de Pallares”, si bien, no se especificaba la especie a la que pertenecía.

Indudablemente, sin la existencia de nomenclatura, pensamos que podría tratarse de un Quercus pyrenaica alejado de su área de distribución habitual, o que incluso pudiera tratarse de alguna especie de quejigo.

Sea como fuere, todo aquello quedó un poco en el olvido, hasta que hace unos días volvimos a tener noticias sobre dicho ejemplar. En esta ocasión, se nos indicó el lugar exacto en el que encontrarlo y la especie a la que pertenecía, supuestamente, un roble albar.

Si consideramos que el término de roble albar es el utilizado habitualmente para designar a Quercus petraea, no dudamos ni un instante en acudir en su búsqueda, por lo que decidimos dirigimos con nuestro buen amigo José Carlos, coordinador de Arba-Huelva, para tratar de localizarlo.

El lugar en cuestión es conocido como el entorno de Pallares, muy cercano a la localidad de Fuente de la Corcha, a escasos metros sobre el nivel del mar y relativamente cerca de la costa. Una vez allí, optamos por adentrarnos en el monte utilizando el cauce agostado de un río que presentaba retazos de agua corriente en algunos tramos, y que estaba densamente poblado por especies típicas de los entornos acuáticos propios del suroeste ibérico.

Así pues, no es difícil imaginarse la dificultad que nos supuso avanzar por entre zarzas, tupidos sauces y enormes agrupaciones de helechos que superaban incluso los dos metros de altura. Tras un buen rato deambulando por el entorno, llegamos a pensar que aquel no era el lugar indicado, pero unos minutos más tarde pudimos adivinar la silueta de un árbol marcadamente distinta del resto. El ejemplar en cuestión tenía unos 5 metros de altura, y presentaba un aspecto inmaculado que se acrecentaba a medida que nos acercábamos a él.

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Primer ejemplar detectado escoltado por imponentes helechos

Tras llegar a sus inmediaciones nos fue difícil identificarlo debido a que las zarzas nos impedían acercarnos debidamente, pero a pesar de ello fuimos conscientes de que sus características no eran compatibles con un Quercus petraea. Así es que, dado el tamaño del ejemplar, dedujimos que debería existir al menos otro mayor aguas arriba, por lo que decidimos seguir con nuestra prospección.

El deambular se hacía cada vez más tedioso debido a la exuberancia vegetal, pero de forma inesperada seguíamos encontrando muchos más ejemplares de tamaños diferentes, algunos de los cuales pudimos observar con más detenimiento. Aquello supuso una enorme sorpresa, y nos animó a seguir la marcha pudiendo constatar la presencia frecuente de otros muchos individuos, algo completamente inesperado.

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Otro roble de tamaño considerable

Pero, la sorpresa mayor vino cuando divisamos un ejemplar verdaderamente imponente en la lejanía al cual decidimos acercarnos saliéndonos del cauce del río debido a la espesura vegetal, por lo que cambiamos la vegetación de ribera por un duro e incómodo monte bajo compuesto por madroños, brezos, piruétanos, alcornoques, aulagas y cistáceas, que a pesar de su dureza nos permitía deambular con una mayor libertad.

Llegado al lugar divisado, nos llamó la atención el húmedo suelo franco-arcilloso con agua corriente similar al existente en el Arroyo de la Rocina, dándonos la sensación de ser un entorno potencial para alisos, cornejos, arraclanes y helechos reales.

Pero sin lugar a dudas lo mejor del trayecto fue comprobar el aspecto ciclópeo de aquel árbol y la ingente cantidad de especímenes existentes, todos ellos colmados de bellotas y en excelente estado fitosanitario, como puede observarse en la siguiente galería:

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Pero indudablemente todo aquello nos dejó varias dudas, que enumeraremos seguidamente:

  1. Si consideramos que en la guía Anthos aparecen registradas las distribuciones de especies alóctonas como los eucaliptos, ¿Cómo puede entenderse que esta agrupación no aparezca reflejada?
  2. ¿Podría ser un bosque relicto de Quercus robur?
  3. Si esta población autosuficiente desciende de algunos ejemplares aislados plantados intencionadamente, sería interesante conocer cualquier vestigio histórico que nos permitiera inferir el origen de los mismos, y por tanto, la subespecie a la que pudieran pertenecer.
  4. Sorprende el carácter autosuficiente de la población, así como su enorme extensión, lo que nos ha llevado a pensar sobre la plasticidad ambiental de los ejemplares detectados, incluso sobre la posibilidad de que se trate de alguna subespecie más xerófila adaptada a este entorno atlántico-mediterráneo con influencia continental.

Para concluir, entendemos que el carácter excepcional de la masa, considerando las coordenadas en las que se encuentra, merecería una correcta difusión que hiciera justicia al carácter excepcional de la misma.

En breve, tenemos pensado realizar otro viaje para terminar de prospectar el lugar, y dar fe de su auténtica extensión.

Eso es todo, esperamos como siempre que esta entrada haya sido de vuestro interés.

Creditos de imágenes e informaciones:

1.- Todas las fotografías son propiedad de los autores, y pueden ser libremente utilizadas referenciando la dirección en la que han sido captadas.

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4 comentarios sobre “Quercus robur en la provincia de Huelva

  1. […] nuestro asombro ante la carencia de referencias sobre la existencia del impresionante rodal de Quercus robur Sp. Robur existente en Fuente de la Corcha , o sobre la inexistente información en relación a la presencia real de Quercus robur Sp. […]

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  2. Interesantísima referencia para realizar un estudio detallado. Creo que Quercus robur debió ser más frecuente en Extremadura y Andalucía occidental ligado a riberas, pero la destrucción del bosque ripario fue devastadora y al no ser especie de regeneración rápida a larga distancia ha quedadom relegado a sitios perdidos. Enhorabuena!!

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