Cupresáceas de la provincia de Huelva

Hace mucho tiempo que queríamos dedicar una entrada a las cupresáceas de la provincia de Huelva, y para ello, hemos invertido mucho tiempo en recopilar la información necesaria que justificara este artículo, y la razón de esta dificultad se ha debido lamentablemente a la escasa información existente al alcance de los lectores.

Es éste un problema recurrente en todo lo relacionado al mundo natural de la provincia de Huelva, dado que entendemos que la verdadera dimensión natural de la misma, merecería un mayor esfuerzo divulgativo por parte de las instituciones, y en este sentido, ya manifestamos nuestro asombro ante la carencia de referencias sobre la presencia de un impresionante rodal de Quercus robur Sp. Robur existente en Fuente de la Corcha, o sobre la inexistente información en relación a la presencia real de Quercus robur Sp. Estremadurensis en la Sierra de Aracena, dos ejemplos a los que dedicamos sendas entradas con fotografías de los individuos localizados.

Y todo ello es igualmente aplicable a los taxones objeto de nuestro artículo, especialmente si consideramos que sólo dos de los siete documentados parecen gozar de un digno tratamiento informativo. Sea como fuere, en este tiempo hemos tenido la fortuna de toparnos con escuetos escritos que nos han permitido conocer la distribución y la caracterización taxonómica de dichas especies .

Pero antes de proseguir, queremos recordar que en la entrada que dedicamos a la evolución de los bosques de la provincia de Huelva, pudimos  comprobar como los restos polínicos hallados en los yacimientos arqueológicos ponían de manifiesto el hecho de que estas especies se encontraban presentes en zonas en las que hoy se encuentran desaparecidas, y que una de las razones de su desaparición fue motivada por  la elevada demanda de combustible necesario para el correcto desenvolvimiento de la actividad minera.

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Presencia de polen de Juniperus Spp. en muestras arqueológicas (Alosno) (1)

Y es que, de entre las 50-67 especies descritas en el mundo, dependiendo del punto de vista taxonómico, una parte muy importante de ellas han sufrido mermas poblacionales importantes debido a circunstancias antrópicas, sobre todo debido a su excelente poder calorífico y al carácter imputrescible de sus maderas, lo cual ocasionó talas masivas en gran parte de Castilla al emplearse sus fustes como travesaños y columnas de carga de las antiguas viviendas. Del mismo modo, muchas de ellas han sido ampliamente utilizadas en la medicina tradicional mediante la aplicación de concentrados debido a su elevada proporción en aceites esenciales (por ejemplo terpenos), y en la elaboración de ginebras.

Curiosamente también, existen documentos históricos que indican que gran parte de los sabinares costeros del Levante español fueron talados para evitar el refugio de los “moros”, los cuales, utilizaban estas densas formaciones para ocultarse de las tropas cristianas durante la Reconquista, y más recientemente han sido incluso utilizados como árboles de Navidad.

Pero a pesar de su importancia para el ser humano, las cupresáceas no gozan de demasiada popularidad desde un punto de vista visual, aunque una mirada más cercana de las mismas nos permite comprender el caracter excepcional de los rasgos evolutivos que les han permitido ocupar algunos de los entornos más duros del planeta.

Sea como fuere, de todas las especies descritas en el mundo, una parte no poco importante habita en la Península Ibérica y en las Islas Macaronésicas, siendo siete taxones los recogidos en la bibliografía para la provincia de Huelva.

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Especies descritas en las regiones Ibérica y Macaronésica (2)

Quizá, de estos siete, los más comunmente conocidos sean los que habitan en los sistemas dunares costeros debido al carácter popular del entorno en el que prosperan, y también por el hecho de que en los últimos años se han llevado a cabo exitosos programas de repoblaciones en todo el litoral onubense, de tal suerte que estas especies resultan hoy muy comunes y abundantes. Así, resulta fácil toparse en primera linea de costa con los enebros costeros (Juniperus oxycedrus Sp. Macrocarpa), y con las sabinas de las dunas (Juniperus Phoenicea Sp. Turbinata). Estas últimas constituyen verdaderos bosques en compañia de pinos piñoneros, acebuches, espinos negros, lentiscos, palmitos y otras plantas menores típicas de estos entornos naturales (fotografías 3,4 y 5).

Menos conocidas resultan unas pequeñas cupresáceas existentes en los pinares cercanos a la costa debido a que fueron descritas recientemente en algunas localidades del Parque Nacional de Doñana y en el entorno de las poblaciones de Cartaya y Moguer. Se trata del Juniperus navicularis, una especie de pequeño porte que había sido localizada en las costas portuguesas y de la que se dudadaba sobre su presencia en la Península Ibérica. De hecho, hasta hace muy poco tiempo se llegó a pensar que esta especie se encontraba presente en algunos macizos calizos del sureste de Andalucía, hecho curioso si consideramos la disparidad de los dos entornos referenciados.

Pero en la actualidad, han quedado desestimadas las poblaciones del sureste Ibérico y se han incluído dentro del taxón Juniperus oxycedrus spp., y sólo se aceptan como Juniperus navicularis los existentes en los arenales costeros de las provincias de Cádiz y Huelva, en concreto, unos 5000 en la primera, y 494 ejemplares en la segunda.

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Juniperus navicularis (6)

El siguiente taxón descrito en nuestra provincia es el Araar, una especie de distribución Norteafricana de la que se conocen otras poblaciones menores en Murcia y Malta, siendo considerada en esta última, árbol nacional. Curiosamente, también le resulte llamativo el hecho de que hasta 1997 no se encontrara un rodal existente de esta especie en el Coto del Rey (Hinojos), en pleno Parque Nacional de Doñana.

Este hecho resulta más increíble si consideramos que algunos de los ejemplares sobrepasan los 16 metros de altura y los casi 3 de perímetro de fuste, lo cual parece casi un insulto a tan magnos ejemplares. En cualquier caso, el rodal está compuesto por casi una treintena de individuos y presenta algunos plantones en las inmediaciones, hecho heroico si consideramos la excesiva presión ejercida por las enormes poblaciones de ciervos y gamos.

Como último apunte a esta especie, aconsejamos fervientemente la lectura del siguiente enlace referenciado en el que se describe el hallazgo, y en el que se determina el carácter autóctono de la masa.

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Magnífico ejemplar de araar murciano (7)

Después de tratar sobre estos cuatro taxones de ámbito costero, queremos continuar hablando someramente de otros tres que habitan el interior provincial, todos ellos escasos y poco conocidos debido a la escasa divulgación de los mismos.

El primero de ellos es el enebro de la miera (Juniperus oxycedrus Sp. Oxycedrus), que debió habitar gran parte de la provincia en tiempos históricos, pero del que lamentablemente en la actualidad sólo se conocen algunos ejemplares dispersos en el Parque Natural Sierra de Aracena y Picos de Aroche, así como en el norte del cordón litoral.

En fechas recientes se ha constatado la desaparición de muchos ejemplares serranos debido a los incendios de los años ochenta, a su uso como árboles de Navidad, y con motivo de roturaciones abusivas, hechos que han motivado la protección de los supervivientes en las inmediaciones de la Sierra de la Osa (Galaroza). También es posible encontrar centenares de ejemplares plantados a ambos lados de la carretera que une las localidades de Villanueva de los Castillejos y la Puebla de Guzmán.

Más escasa aun resulta la sabina negra (Juniperus phoenicea Sp. Phoenicea), que al igual que en el caso anterior, debió  gozar de un área de distribución enorme en tiempos históricos recientes, pero que debido a fenómenos antrópicos hoy en día sólo se conocen algunos ejemplares aislados en las inmediaciones de Sanlúcar de Guadiana (cuadrícula de color verde en la imagen anterior).

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Juniperus phoenicea Sp. Phoenicea (12)

Para finalizar, y quizás de manera anecdótica, queremos indicar la existencia de un ejemplar de Juniperus oxycedrus Sp. Badia en el término municipal de La Nava, y decimos uno porque no hemos encontrado más referencias el respecto, salvo la existente en la ficha en la que aparece recogido como árbol monumental dado su excepcional porte, con una altura total de casi 9 metros, y 1,2 metros de perímetro de un fuste que alcanza la increíble altura de 4,5 metros.

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Impresionante tronco de Juniperus oxycedrus Sp. Badia (13)

Eso es todo, como siempre esperamos que esta entrada haya sido de vuestro interés.

Créditos de imágenes e informaciones:

Foto de portada: Propiedad de los autores, y puede utilizarse referenciando el lugar del que han sido obtenidas.

(1) https://www.um.es/analesdebiologia/numeros/28/PDF/05-ANALISIS%20POLINICO.pdf

(2) http://www.anthos.es/

(3,4 y 5) Propiedad de los autores, y pueden utilizarse referenciando el lugar del que han sido obtenidas.

(6) http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/portal_web/web/servicios/centro_de_documentacion_y_biblioteca/fondo_editorial_digital/revistas_boletines/geobio/boletin_geobio_24.pdf

(7) http://pemarlo.blogspot.com.es/2015/02/tetraclinis-articulata-cipres-de.html

(8 y 9) Propiedad de los autores, y pueden utilizarse referenciando el lugar del que han sido obtenidas.

(10) Google Earth

(11) http://www.anthos.es/

(12) http://valledenubra.blogspot.com.es/p/flora.html

(13) http://www.juntadeandalucia.es/medioambiente/web/Bloques_Tematicos/Estado_Y_Calidad_De_Los_Recursos_Naturales/Flora_/pdfs_publicaciones_arboles_arboledas/huelva/arboles_singulares_parte3.pdf

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2 comentarios sobre “Cupresáceas de la provincia de Huelva

  1. En la revista Acta Botánica Malacitana volumen 41 de 2016 se da noticia de una pequeña población de Juniperus oxycedrus var badia en la costa de Cartaya que hemos “redescubierto” recientemente. Me gustaría poder localizar las poblaciones de J. oxycedrus subsp oxycedrus que decís que están “en el norte del cordón litoral” para ir a visitarlas.
    Un saludo

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    1. Muchas gracias por tu comentario José Carlos, y enhorabuena por vuestro hallazgo. Siento decirte que no sabría indicarte el lugar en el que están, aunque existen documentos en el que indica la existencia de varios rodales coexistiendo con enebros de la miera al sur de la provincia.

      Es posible que en el centro de interpretación de Calatilla puedan informarte correctamente, en cualquier caso, si quieres ver buenos ejemplares puedes hacerlo yendo a la carretera que una Villanueva de los Castillejos con la Puebla de Guzmán.

      Un abrazo

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