Desiertos verdes

Los bosques maduros conforman entornos diversos en los que se desarrollan innumerables interacciones biológicas de inimaginable complejidad. Éstas, a menudo invisibles para el ojo humano, convergen para crear el teatro de la vida, un bello mosaico de sensaciones fácilmente perceptibles para la persona que tenga la dicha de deambular por ellos.

Y es que no hay mejor lugar para experimentar la extraña belleza que ejerce el orden caótico junto con la sempiterna presencia de las divinas proporciones, siempre acompañadas por los más diversos colores, sabores y formas de vida en una extraña hermandad que deleita nuestros sentidos.

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Alcornocal en Santa Ana la Real (1)

Es esta complejidad el mayor indicador de que la naturaleza ha alcanzado su cenit evolutivo, una belleza efímera que esconde tras su perfección una guerra por la supervivencia de todos y cada uno de sus moradores, la única guerra bella que cualquier ser humano puede experimentar.

Pero desgraciadamente, pocos bosques maduros, y aún menos primigenios, pueden verse en España, aunque no es menos cierto que sí existen muchos ejemplos de entornos forestales de gran calidad que suponen una fuente de recursos naturales para las personas que los aprovechan de forma sostenible, y en efecto, muchos municipios alejados de las principales rutas comerciales supieron subsistir tomando del entorno aquello que la naturaleza les proporcionaba en una respetuosa comunión que ha permitido la correcta preservación del medio hasta el punto de que muchos de nuestros espacios naturales más emblemáticos comparten en su génesis el recuerdo de unos usos y costumbres ambientalmente respetuosos en el seno de un contexto económico completamente endogámico.

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Bosque tradicional en la Sierra de Aracena (2)

Hoy en día, sin embargo, son las Administraciones las entidades que se han atribuido el deber de velar por la conservación de los espacios naturales mediante la adopción de figuras legales que limitan incluso el desarrollo de aquellas actividades tradicionales respetuosas con el entorno, dándose la paradoja de que a pesar de las políticas proteccionistas instauradas, la situación de algunas especies ha decaído enormemente hasta llegar incluso a su extinción, como ha sido el caso del torillo (Turnix sylvaticus), y en otras, solo tras costosos programas de reintroducción se ha conseguido aumentar sus poblaciones hasta niveles medianamente aceptables.

En cualquier caso, es evidente que la conservación del medio es un asunto de suma complejidad debido a la gran cantidad de factores e intereses convergentes, pero no es menos cierto que algunos de los más serios problemas ambientales surgen directamente como consecuencia de decisiones políticas poco acertadas, inapropiadas o interesadas, y en este sentido ya dedicamos en este blog algunas entradas relacionadas con algunos problemas ambientales de la provincia de Huelva como la contaminación minera o las plantaciones de eucaliptos.

Los dos asuntos anteriormente indicados generan unas repercusiones biológicas completamente inaceptables para una administración que presume de velar por el medio ambiente, sobre todo considerando que sobre el ciudadano sí recae la obligatoriedad de ser medioambientalmente responsables, por lo que no queremos dejar de mostrar nuestro parecer sobre la deriva que está tomando la gestión forestal de nuestros bosques como meros entornos generadores de biomasa para la producción de energía subvencionada, y es que los seres humanos hemos sido adoctrinados para aceptar el término “bio” como algo deseable sin cuestionarnos su verdadera dimensión, lo cual es evidente si consideramos que gran parte de los términos que la sociedad acepta y defiende se fraguan utilizando estrategias de manipulación social derivados de los experimentos de Solomon Arsch y Elisabeth Noelle-Neumann.

Esto resulta incontestable si comprobamos que la aceptación social en relación a la obtención de energía procedente de la biomasa forestal como medida paliativa del Calentamiento Global Antropogénico parece cuanto menos atrevida, al ser indudable que tal medida implica la emisión de grandes cantidades de CO2 como consecuencia de su propia combustión, así como por la pérdida de gran parte de la vegetación responsable de su fijación.

En cualquier caso, desde este blog, siempre hemos defendido el aprovechamiento racional del medio como generador de riqueza y biodiversidad, y por ello aprovechamos nuestro espacio para mostrar nuestro parecer sobre determinadas actuaciones públicas que parecen inapropiadas o incoherentes, como veremos seguidamente.

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Extraodinario bosque de Doñana (3)

Y es que en relación a la generación de energía mediante biomasa, hemos encontrado determinadas actuaciones en el entorno de Doñana difícilmente asimilables, como la que hemos visto en la carretera que una las localidades de Almonte e Hinojos, y en donde el siguiente cartel nos indica las características y motivaciones de los trabajos forestales.

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Cartel informativo (4)

Parece una actuación deseable, pero un análisis más crítico desmonta indudablemente tal pretensión, sobre todo considerando que la “limpieza” del monte ha originado la pérdida de todo el matorral noble mediterráneo entre cuyas características más reconocidas se encuentra su gran capacidad de regeneración tras los incendios como ya pudimos ver en nuestra anterior entrada dedicada a los “Incendios forestales y pastoreo“.

Pero aún más ilógico resulta comprobar que los únicos vegetales dejados tras la limpieza sean pinos y eucaliptos, una combinación altamente inflamable, de hecho, la peor del Clima Mediterráneo, como así parece una vez más demostrar el hecho de que los pavorosos incendios que desde los últimos años azotan el país chileno tienen como protagonistas a estos nuevos bosques industriales compuestos por pinos y eucaliptos.

De esta forma, parece indudable que bajo el eufemismo “limpieza de los bosques”, se esconde en muchas ocasiones la extracción de material forestal con la única finalidad de la generación de energía subvencionada, dándose la circunstancia de que en muchos lugares se están vendiendo a países terceros nuestros bosques para ser quemados en generadores energéticos.

Para terminar, creemos que esta nueva fuente energética supone un grave riesgo para el correcto desenvolvimiento de las masas boscosas al impedir el establecimiento de las especies acompañantes que dotan a los entornos forestales de la complejidad necesaria capaz de sustentar a las especies animales que dependen de ellas, por lo que el término “bosque” deberá perder su sentido en detrimento del correcto neologismo “Desiertos Verdes”, aunque sí es cierto que podría suponer  una auténtica oportunidad para la eliminación  de las plantaciones de acacias y eucaliptos plantados en cantidades astronómicas por toda la provincia, aspecto que tampoco se está produciendo.

En definitiva, la quema de bosques para la generación de energía nos indica claramente que la humanidad ha evolucionado hacia el Neolitico, otra vez.

Eso es todo, como siempre esperamos que esta entrada haya resultado de vuestro interés.

Créditos de imágenes e informaciones:

Todas las fotografías son propiedad de los autores y pueden ser utilizadas indicando el lugar del que fueron obtenidas.

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