¿Aluminio y decaimiento forestal global?

La seca de las quercíneas representa uno de los problemas ambientales más preocupantes del momento, sobre todo si consideramos el hecho de que nunca antes habíamos sido testigos de una devastación tan fulminante de las masas forestales, haciéndose  muy difícil comprender como ejemplares centenarios aparentemente sanos sucumben en el breve lapso de pocas semanas.

Pero aun más desconcertante resulta el hecho de que ante el fulgurante avance de esta pandemia no exista un consenso científico efectivo sobre las causas que lo provocan, y a pesar de que determinados estudios parecen haber atribuido la culpabilidad al hongo Phytophtora cinnamomi, no comprendemos como en determinados rodales afectados por este síndrome puedan encontrarse cistáceas y ericáceas en excelente estado sanitario a pesar de que estas especies son también objeto del ataque del citado patógeno.

Sea como fuere,  y como ya indicamos en nuestras entrada “Seca de la encina y aluminio”, la gran diversidad de informes publicados al respecto no son concluyentes, por lo que sólo determinadas actuaciones relacionadas con el manejo de las masas forestales parecen constituir las únicas  medidas aplicadas contra el avance de la enfermedad.

De cualquier forma,  la realidad es que el decaimiento forestal es un fenómeno global de implicaciones económicas y biológicas extraordinarias, siendo objeto de preocupación desde los años 80 en muchos países desarrollados del mundo, en los cuales fueron implementados estudios que frecuentemente apuntaban al aluminio como principal agente inductor del síndrome debido a su marcado carácter fitotóxico. Sin embargo, en la actualidad, pocos estudios apuntan a este elemento como principal inductor del fenómeno, lo cual resulta enormemente paradójico.

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Quercus muerto en menos de 2 meses (1)

En cualquier caso, sorprende la enorme cantidad de masas forestales afectadas en el mundo y la falta de consenso a la hora de aclarar los agentes causales, pero sobre todo el hecho de que siempre se intente culpar a un patógeno local como principal inductor del decaimiento forestal, y en este sentido, nos preguntamos si existe alguna probabilidad estadística que pudiera explicar el hecho de que todos los patógenos, independientemente de su género taxonómico y del área de distribución mundial, hubieran encontrado, todos a la vez, las condiciones idóneas para acabar con todos los árboles del planeta.

En los gráficos anteriores podemos comprobar como el área de distribución de Phytophtora cinnamomi, es incapaz de explicar por si misma la devastación forestal reportada en otras áreas del planeta. Así mismo, podemos ver como en el segundo gráfico se pretende explicar la muerte masiva de masas boscosas como consecuencia de las sequías producidas por el cambio climático, aunque muchas de las áreas supuestamente afectadas por sequías extremas estén, en realidad, registrando índices pluviométricos históricos, como es el caso de Australia Oriental y California.

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Rodal gravemente afectado (4)

Pero más extraño resulta que tras la muerte masiva de árboles en el planeta se estén encontrando, supuestamente, distintas especies de hongos responsables del decaimiento en cada una de las zonas afectadas. Así, Armillaria mellea se postula como el causante del decaimiento de Quercus macranthera, Phytophtora cinnamomi en el caso de quercíneas ibéricas, Ceratocystis en Quercus centro europeos, Ophiostoma quercus en los bosques lituanos, Ganoderma lucidum en los arces de Norte América, Ophiostoma minus en los Pinus pinaster ibéricos, y así un largo etcétera.

De manera sorprendente, en muchos de estos estudios se afirma que tras la inoculación de plantones con estas cepas fúngicas en ambiente controlado, una parte importante de los árboles cultivados en invernadero no manifiestan los rasgos característicos encontrados en el medio natural, por lo que la mera participación de estos patógenos no explica las causas del decaimiento forestal.

Por lo tanto, la pregunta conveniente debería ir encaminada a hallar una respuesta convincente que de manera indubitada nos permitiera determinar si existe algún agente ubicuo capaz de provocar un debilitamiento del sistema radicular y el ulterior ataque fúngico fruto de la pérdida de vigor en los individuos afectados, y la respuesta evidente es que el aluminio podría ser el elemento real desencadenante del decaimiento forestal.

Seguramente, esta afirmación podría resultar peregrina, pero curiosamente existen multitud de estudios que achacan la aparición de enfermedades humanas a la presencia excesiva de aluminio en el ambiente como consecuencia de su carácter neurodegenerativo, y queremos aprovechar la edición de esta entrada para recopilar algunos de los estudios publicados que podrían confirmar la presencia excesiva del citado elemento en el ambiente:

  • La enorme aparición de esclerosis lateral amiotrófica en los habitantes de la isla de Guam provocó la elaboración de estudios que concluyeron que todos los habitantes afectados presentaban niveles anormalmente elevados de aluminio en sus organismos.
  • Estudios publicados en los años 80 determinaron que los pacientes afectados por Alzheimer presentaban altos niveles de aluminio en el hipocampo.
  • La enfermedad del Parkinson está desencadenada por la pérdida de neuronas dopaminérgicas del sistema neuronal cerebral conocido como sistema nigroestriatal, debida a la presencia de aluminio. Estas células cumplen la función de transmitir las órdenes de movimiento, de ahí que algunos de los principales síntomas de la enfermedad de párkinson sean la rigidez muscular, los temblores o la lentitud de movimientos.
  • Parece incuestionable el hecho de que síndromes como el autismo están directamente relacionados con la presencia de aluminio en el organismo (recomendamos la lectura del enlace resaltado en este punto).
  • La Universidad de Keele, ha publicado informes en los que atribuye la muerte masiva de las abejas a la excesiva presencia de aluminio en las pupas de las colmenas afectadas. Os animamos a que leáis nuestra entrada titulada “Muerte masiva de abejas y aluminio”.
  • Existen denuncias públicas en relación a los elevadísimos niveles de aluminio encontrados en el suelo, y su relación con la pérdida de rendimiento agrario en diversas zonas de Castilla y León.
  • Como indicábamos al inicio de esta entrada, resulta paradójico el hecho de que ya en el año 1988 se publicaran investigaciones que relacionaban al aluminio con el decaimiento forestal, y que en la actualidad no se hable de este elemento como posible inductor del síndrome, todo ello a pesar de que la empresa Monsanto esté fabricando plantas resistentes al aluminio como veremos posteriormente.

Después de toda la información aportada, podemos empezar a comprender que no sería demasiado aventurado inferir que la presencia masiva de aluminio en el medio podría ser la causa de la aparición de estos nuevos fenómenos ambientales, y como decíamos anteriormente, el hecho de que la empresa Monsanto esté patentado semillas resistentes al aluminio podría reforzar esta realidad.

En cualquier caso, y como informábamos en nuestra entrada “Seca de la encina y aluminio”, algunas investigaciones llevadas a cabo en plantas del género Arabidopsis, han permitido la creación de individuos que vegetan normalmente al ser expuestos a niveles de aluminio altamente tóxicos tras haberse manipulado genéticamente el factor AtATR, cuya misión es alertar a la planta de los altos niveles de aluminio celular, provocando la detención del crecimiento radicular una vez alcanzado un umbral de toxicidad mínimo, aspecto fácilmente comprobable en las siguientes fotografías.

Como hemos podido comprobar,  la pérdida del crecimiento radicular, como consecuencia de la expresión del marcador AtATR,  puede favorecer la entrada en escena de todos aquellos patógenos anteriormente descritos, que son en última instancia,  los que certifican la muerte de los árboles.

Pero, no queremos terminar este capítulo sin mostrar nuestra profunda preocupación ante la aparición de los primeros pinos afectados  en los entornos del Parque Nacional de Doñana, Barbate, Sierra Morena y el Parque Natural Marismas del Odiel, como así lo atestiguan las siguientes fotografías tomadas en la provincia de Huelva, siendo muy probable la participación de coleópteros del género Tomicus en la muerte de los ejemplares afectados, y resulta interesante comprobar como nuevamente se indica que el ataque de estos insectos xilófagos se produce en masas forestales previamente debilitadas.

Obviamente, no queremos ni pensar que podría ocurrir si la muerte testimonial de estos pinos se convirtiera en masiva, como así está ocurriendo ya en la andaluza Sierra de Baza, en donde el oscurantismo de la Administración nos invita a pensar de la peor de las maneras.

Antes de concluir, queremos mostrar nuestro asombro ante las “nuevas” nubes descubiertas por la Organización Meteorológica Mundial, lo cual ha obligado a añadir los nuevos tipos de nubes aparecidas desde 1986, curiosamente en fechas similares a la aparición de los primeros focos del síndrome que ha sido objeto de nuestro artículo. ¿Tendrá esto algo que ver?

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¿Adónde van estos aviones?

En definitiva, creemos firmemente que hasta que no se implementen investigaciones tendentes a la busqueda de otros agentes responsables del debilitamiento forestal como inductores del ataque biológico, no tendremos las claves mínimas necesarias para comprender el verdadero mecanismo generador de esta pandemia, por ello, aprovechamos la circunstancia para animar a toda aquella persona afectada por este fenómeno a que realice análisis de tierra para determinar la posible existencia de aluminio libre en aquellos terrenos que presenten rodales devastados por el decaimiento forestal.

Eso es todo, como siempre, esperamos que esta entrada haya sido de vuestro interés.

Créditos de imágenes e informaciones:

Foto de portada: http://thegreaterpicture.com/chemtrails.html

Fotos: (1, 4, 5, 6, 7, 8, 9, 12, 13, 14, 15, y 16) Propiedad de los autores y pueden ser libremente utilizadas referenciando el lugar del que fueron obtenidas.

(10 y 11) https://www.agric.wa.gov.au/soil-acidity/effects-soil-acidity

() Sierra de Baza http://sevilla.abc.es/andalucia/granada/sevi-junta-andalucia-no-aclara-causa-muerte-masiva-pinos-granada-y-almeria-201704010820_noticia_amp.html

 

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