¿Calentamiento Global Antropogénico?

Coincidiendo con la celebración del Congreso Internacional  del Cambio Climático en Huelva, queremos exponer nuestro parecer sobre el denominado Calentamiento Global Antropogénico cuestionando los principios que lo sustentan.

Antes que nada, debemos considerar que hablar sobre el Clima resulta sumamente difícil debido a la gran complejidad de los factores que intervienen en su modulación, pero también es justo indicar que sí es posible inferir escenarios futuros en base al conocimiento del Clima en el pasado, y en este sentido, existe una gran cantidad de recursos existentes a nuestra disposición, por lo que aprovecharemos la ocasión para exponer nuestro pensamiento sobre la posible evolución del mismo en el futuro más cercano.

Para ello, queremos comenzar criticando el oportunismo simplista por el cual el Calentamiento Global inicial ha pasado a denominarse Cambio Climático, especialmente si consideramos que este término tan ambiguo no puede desligarse del carácter cambiante del Clima a lo largo de la historia de la Tierra, y para comprobar cómo éste ha cambiado podemos observar la siguiente gráfica en la que se muestra la reconstrucción climática del planeta en base al aire encerrado en núcleos de hielo en Groenlandia.

Viendo estas gráficas resulta evidente que el Clima de la Tierra ha fluctuado de manera natural desde su propia formación con independencia de la influencia humana, y al mismo tiempo es incontestable el hecho de que en tiempos históricos recientes la temperatura del planeta ha sido más elevada que en el periodo actual,  por lo que los cambios climáticos siempre han sido producidos debido a variaciones naturales en los balances energéticos terrestres motivados por la actividad solar, los cambios en el eje de rotación y  las variaciones en la órbita terrestre.

Así es que parece, cuanto menos atrevido, atribuir a la actividad humana la culpabilidad del supuesto calentamiento global, sobre todo si consideramos que el CO2 no tiene capacidad suficiente como para influir de manera determinante en las temperaturas globales del planeta. Este extremo puede comprobarse fácilmente gracias a las siguientes gráficas.

Sea como fuere, la aparición del fenómeno mediático años atrás nos pareció un problema de enorme magnitud, y desde entonces hemos leído intensamente una ingente cantidad de documentos e informes versados en la materia. Curiosamente, la mayor parte de los mismos  parecen emanar del Panel Intergubernamental del Cambio Climático, dependiente de la ONU, por lo que todos aquellos informes respaldados por tan afamada institución parecen gozar de un marchamo de autenticidad.

Al mismo tiempo, una pléyade de científicos, universidades e instituciones, han publicado artículos que atribuyen gran parte de los problemas ambientales a los efectos directos del Calentamiento Global, por lo que ninguna opinión contraria parece tener cabida en este fenómeno. Sin embargo, en este afán por difundir los efectos del Calentamiento Global, han aparecido artículos contradictorios que nos han llevado a buscar otras informaciones alternativas.

Hemos dicho buscar, porque verdaderamente no son públicos los pensamientos de otros científicos que cuestionen el Calentamiento Global, a pesar de que hace un tiempo, jamás hubiéramos pensado que estas posturas negacionistas pudieran existir. Pero claro que existen, y muchas, sumamente interesantes todas ellas y enormemente coherentes.

Así, científicos como Valentina Zerkhova, Piers Corbyn, Joe Bastardi, Abdousamatov, Svensmark, y otros muchos, cuestionan el fenómeno y argumentan que estos cambios responden a ciclos naturales perfectamente explicables, e indican que la baja actividad solar actual, la menor en los últimos 100 años, abren la puerta a la instauración de una pequeña edad de hielo.

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Actividad solar futura comparable a la Pequeña Edad de Hielo

Esta postura, tan desconocida por el público en general, goza cada vez de más defensores dentro del estamento científico, a pesar de su nula difusión mediática, y aunque este nuevo enfoque pudiera parecer atrevido, lo cierto es que solo en el último milenio, la humanidad ha sido testigo de profundos cambios climáticos naturales en los que periodos cálidos se han alternado con otros muy fríos.

Estos cambios han supuesto la caída de imperios debido a las crisis alimentarias que acabaron ocasionando guerras, hambrunas, y revueltas en aquellos que no pudieron adaptarse a los cambios debido fundamentalmente a la pérdida de productividad de las tierras. En este sentido, acompañamos estas líneas con la siguiente gráfica en la que podemos comprobar los efectos que estos cambios han tenido en algunas civilizaciones conocidas. Préstese atención a la coincidencia de los ciclos fríos y las erupciones volcánicas, asunto que trataremos en líneas inferiores.

Como podemos ver, estos episodios climáticos actúan durante un corto periodo de tiempo y llama la atención su relativa periodicidad, al tiempo que nos permiten comprender que el clima muta constantemente, por lo que establecer cuál es el clima tipo de un lugar debería circunscribirse al tiempo histórico que queramos considerar, y por ello, no debería resultarnos extraño contemplar una ciudad vikinga en Groenlandia durante el Óptimo Térmico Medieval, mientras que nos resultaría imposible encontrarla en la actualidad.

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Ciudad Vikinga en Groenlandia

Así mismo, hoy en día resultaria impensable considerar la industria vitivinícola como un motor económico de Inglaterra a pesar de que los vinos de este país estuvieron entre los mejores de Europa tanto en cantidad como en calidad, llegando a competir incluso con los vinos franceses durante el periodo cálido antes comentado.

Por el contrario, siglos más tarde sobrevino un periodo sumamente frío conocido como la Pequeña Edad de Hielo como consecuencia de una merma en la actividad solar (Mínimo de Maunder), que supuso la pérdida de un tercio de la población europea debido a hambrunas, guerras y otro tipo de calamidades.

Este período obligó a un cambio profundo en la industria agroalimentaria  europea, dado que, por ejemplo, en el norte de Europa se inició la producción de destilados en detrimento de los vinos al perderse los viñedos por el frío, y aunque otros cultivos tuvieron la misma suerte, la entrada de la patata permitió la supervivencia de una parte importante de la población europea.

Podríamos seguir hablando de los efectos producidos durante la Pequeña Edad de Hielo, pero preferimos indexar el siguiente link en el que muchos de ellos quedan reflejados perfectamente, y hemos de decir que verdaderamente sorprende su lectura.

Tanto el Óptimo Térmico Medieval, como la Pequeña Edad de Hielo, son dos periodos extremos muy bien conocidos por historiadores y climatólogos, pero como decíamos anteriormente, durante el pasado milenio se han alternado de manera natural otros periodos cálidos y fríos, y todos ellos han sido motivados por altibajos en la actividad del sol, que a su vez, son debidos a  cambios en el baricentro del sistema solar.

El baricentro solar es el lugar imaginario en el que las fuerzas magnéticas ejercidas por los planetas y satélites se igualan a la fuerza magnética ejercida por el sol, por lo que el baricentro solar cambia en función de la posición relativa de planetas y satélites. Si observamos el tránsito del baricentro a lo largo un período amplio de tiempo, podemos ver como éste puede representar dos escenarios distintos, uno caótico y otro armónico.

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Representación del baricentro solar desde el año 1800

La figura que traza el baricentro tiene unas repercusiones extraordinarias en la actividad solar por cuanto que una figura armónica del mismo implica un aumento en su actividad, mientras que un diseño caótico genera su hibernación. En la siguiente gráfica se pueden observar los diseños caóticos y armónicos alternados en el tiempo, y los consecuentes periodos cálidos y fríos generados en función de la configuración del mismo.

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Calentamientos y enfriamientos globales debido al baricentro

Parece inmediata la visión de un cierto patrón de repetición en la aparición de los periodos fríos, en torno a 200 años, motivo por el cual este lapso de tiempo se denomina quasi-bicentenal. Obsérvese que desde el último mínimo solar (Mínimo de Dalton), han pasado en torno a 200 años.

Así, la pregunta inmediata resulta inevitable: ¿Vamos a un nuevo mínimo solar? La respuesta es sí, y de hecho, ya ha comenzado. Para profundizar someramente en este asunto, tenemos que entender que la actividad solar no es constante a lo largo del tiempo, ya que cada 11 años se alternan picos de máxima y mínima actividad como puede verse en la siguiente gráfica.

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Ciclos solares aproximadamente cada 11 años se alternan

Estos periodos son relativamente constantes y bien conocidos, y se deben a cambios en la actividad magnética solar que tienen como resultado una mayor o menor presencia de manchas solares, más abundantes en periodos de máxima actividad. Esta alternancia en los ciclos de máxima y mínima actividad cada 11 años, pueden comprobarse también visionando la gráfica anterior, y en ella podemos ver con claridad como el actual ciclo solar tiene menos intensidad que el anterior, a pesar de que éste último fue de mínima actividad.

Esto manifiesta una clara merma en la actividad solar, por lo que un drástico descenso en las temperaturas globales parece inevitable, y así parecen demostrarlo eminentes científicos como los citados Abdousamatov y Zherkova. Ésta última elaboró un modelo matemático solar que tiene un nivel de certidumbre del 97%, y gracias al cual se ha determinado que en el año 2060 la actividad solar alcanzará mínimos comparables a los acontecidos durante la Pequeña Edad de Hielo.

Estos picos de máxima y mínima actividad solar, son los mismos que de forma natural han provocado este aumento de las temperaturas desde los años 80, que se han visto magnificadas debido a los ciclos positivos de las Oscilaciones Multidecadales del Pacífico y Átlantico Nortes, así como por la aparición de La Niña.

Estos tres sistemas oceánicos funcionan como acumuladores de calor en su fase positiva, y como sumideros energéticos durante la fase negativa. Por lo tanto, este periodo de mayores temperaturas acontecido a finales del siglo pasado, se ha debido a la coincidencia de las fases positivas de las Oscilaciones Multidecadales del Pacífico y Átlantico Nortes, a la aparición de La Niña, y a una alta actividad solar en el seno de un periodo con un baricentro solar armónico.

Pero incluso con este aumento natural de las temperaturas, la información vertida en los medios se ha realizado de manera sesgada y tendenciosa, y para reflejarlo ponemos solo algunos ejemplos:

1.- La Antártida se está derritiendo. Esto es falso, de hecho su máximo histórico se registró en el año 2014.

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2.- Nunca antes el Ártico ha presentado niveles tan bajos de hielo, lo cual es incorrecto, ya que documentos de la institución NOAA muestran una expedición científica Noruega alarmada por la aparición de zonas terrestres otrora cubiertas por el hielo, narrándose la pérdida de especies animales, la apertura de nuevos canales de navegación, la aparición de nuevas zonas mineras, y el derretimiento de glaciares. En este enlace resaltado puede comprobarse la burda manipulación de la información vertida en los medios.

3.- Los glaciares están desapareciendo. Esto también es falso, muchos están perdiendo masa, pero otros muchos crecen a buen ritmo. La causa por la que muchos glaciares mediterráneos están perdiendo masa se debe a que el hielo actual es el remanente de las grandes acumulaciones acontecidas durante la Pequeña Edad de Hielo.

4.- El derretimiento del hielo marino provocará un aumento del nivel del mar insostenible. También es falso dado que por el elemental principio de Arquímedes, si este extremo de diera, el nivel del mar no cambiaría ni un milímetro.

5.- Se afirma que las temperaturas del planeta subirán inexorablemente, a pesar de que no ha existido calentamiento durante los últimos 17 años (aspecto reconocido científicamente). Hemos de considerar también que las gráficas de temperaturas han sido públicamente manipuladas por la NASA.

6.- La nieve dejará de existir, o será un fenómeno esporádico. Este mismo año se han batido los récords de innivación mundial, curiosamente en el mismo año en el que Abdousamatov fijó como el inicio de la siguiente Mini Edad de Hielo.

7- Los huracanes serán más frecuentes y devastadores. Lo cierto es que el nivel de los mismos se encuentra en niveles mínimos nunca antes conocidos.

Podríamos seguir mostrando más aseveraciones erróneas que cualquier persona podría comprobar fácilmente, por lo que resulta extraño que ningún medio u organismo haya tenido la consideración de comprobar la veracidad de los mismos.

Pero no queremos entrar en los intereses que podría tener está clara manipulación de los datos, dado que a pesar de que tenemos nuestra opinión sobre el particular, éste no es objeto de este blog, por lo que vamos a explicar cuál va a ser el horizonte climático en el futuro más cercano asumiendo la certidumbre en relación a la baja actividad solar.

Así pues, si tomamos como referencia la naturaleza bicentenal de los picos solares, podemos comprobar cómo sí sería posible desde un punto de vista meramente estadístico un escenario futuro más frío que podría comenzar en pocos años si tomamos como referencia la baja actividad solar proyectada para los próximos ciclos solares de 11 años anteriormente descritos, por lo que esta circunstancia podría suponer el verdadero inicio del enfriamiento global, y cuyo mínimo se alcanzará en torno al año 2060.

Este posible escenario se caracterizaría por una bajada importante de temperaturas, con enormes mermas en las producciones agrarias, fenómenos adversos debido a la compresión atmosférica como lluvias torrenciales, fríos a destiempo y aparición de un ciclo más húmedo en la Península Ibérica.

Curiosamente, estos episodios no sólo se deben a la baja actividad solar “per se“, dado que se estima que en la Pequeña Edad de Hielo la energía calorífica solar solo se resintió un 0,5 %, por lo que podría resultar incomprensible cómo una pérdida tan pequeña de energía fue capaz de provocar tales catástrofes.

Así es que para entender esta circunstancia, debemos comprender que la baja actividad solar no sólo ocasiona un descenso coyuntural energético, sino que también produce una merma en el tráfico de plasma solar que incide sobre los planetas, siendo éste uno de los deflectores naturales de los rayos cósmicos que llegan a la tierra.

Estos cambios electromagnéticos motivados por el aumento de la incidencia de los rayos cósmicos durante los mínimos solares, parecen tener un papel relevante en las siguientes circunstancias:

  1. Según la teoría de Svensmark, una mayor incidencia de los rayos cósmicos como consecuencia del descenso del plasma solar que llega a la atmósfera, está relacionado con una mayor producción de nubes bajas, lo cual favorece un descenso adicional de las temperaturas del planeta.
  2. Nueva teorías parecen explicar a la perfección cómo el aumento de los rayos cósmicos durante los mínimos solares promueven la aparición de grandes terremotos y erupciones volcánicas, y éstas a su vez, provocan un descenso de las temperaturas del planeta debido a la emisión de aerosoles.
  3. También es bien sabido que la baja actividad solar modifica el comportamiento del jet stream, dado que su comportamiento en estos episodios solares tiende a ser más ondulante. La ondulación del jet stream permite un reparto más violento de las masas atmosféricas, haciéndose más frecuentes los eventos atmosféricos extraordinarios.

En la siguiente gráfica podemos comprobar la relación indirecta existente entre rayos cósmicos y ciclos solares.

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Todas estas teorías son convergentes y explican claramente los efectos atmosféricos adversos que acontecen durante los mínimos solares, y como indicábamos anteriormente, la posición relativa de los planetas en el entorno del año 2060 será muy similar a aquellas que anteriormente han provocado la hibernaciones solares, por lo que no debe resultar descabellado pensar que un escenario climático muy frío provocará colapsos económicos de gran calado en el mundo en menos de 10 años.

Para finalizar, queremos decir que el Calentamiento Global responde a un fenómeno natural debido a las circunstancias anteriormente descritas y no es imputable a la actividad humana. El fin de este periodo cálido ha concluido “de facto“, y el enfriamiento del planeta será inexorable hasta la segunda mitad del presente siglo.

Toda la documentación aportada para la elaboración de este artículo es accesible para el público en general, por lo que animamos a todas las personas que tengan inquietud a que las consulten libremente para que elaboren su propio juicio.

Eso es todo, como siempre, esperamos que esta entrada haya resultado de vuestro interés.

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