Contaminación del río Odiel 

Si en algún momento ha tenido la sensación de que Huelva es el culo del mundo, probablemente los vertidos mineros acontecidos estos días en el río Odiel les den la razón, y es que a pesar de que los medios de información se empeñen en transmitir un mensaje de excepcionalidad, la terca realidad siempre se afana en poner las cosas en su justo lugar.

Tras haber leído la noticia, sorprende el comentario en el que se indica que el origen del vertido se debe al agua de lluvia y a la existencia natural de metales, cuando es perfectamente sabido que la mayor parte de las cuencas hidrográficas de la provincia de Huelva mostraban parámetros físico-químicos excepcionales en el siglo XVIII, como así muestran los documentos históricos que narran el carácter prístino de las aguas del río Odiel en el que la abundante pesca, y las fértiles huertas que flanqueaban su cauce, nos describen un entorno que dista completamente de la situación actual.

Del mismo modo, el icono de la literatura onubense, Juan Ramón Jiménez, plasma a la perfección su pesar ante la muerte del río Tinto en su obra más universal “Platero y yo” en la que cita “…Antes los pescadores subían al pueblo sardinas, ostiones, anguilas, lenguados, cangrejos… El cobre de Riotinto lo ha envenenado todo…”
Pero, si aún le queda alguna duda, le aconsejamos que lea los estudios en los que se caracteriza el carácter inmaculado de las aguas del sistema TintoOdiel en base a los datos emanados de los yacimientos arqueológicos que muestran el consumo habitual de esturiones en los poblados existentes en la actual ciudad de Huelva, o la presencia de moluscos en la dieta de los primeros pobladores del Monte Juré (Alosno), en torno al III milenio antes de Cristo.

Por lo tanto, resulta burdo y poco inteligente pretender explicar este lamentable episodio en base a la fatal concurrencia de factores naturales, cuando la propia historia reciente nos alumbra el camino hacia la verdad, una realidad que comienza a comprenderse gracias a los estudios llevados a cabo por los profesores Manuel Olías y José Manuel Nieto, en los que de manera indubitada, se muestran los episodios contaminantes de manera cronológica.

Estos informes han demostrado que la existencia natural de los depósitos metálicos de la faja pirítica ibérica nunca produjeron una contaminación apreciable en las citadas cuencas hidrográficas, ya que el factor de dilución provocado por la ingente cantidad de agua transportada por las mismas, impidió que las emisiones puntuales de contaminantes alcanzaran niveles tóxicos para la fauna piscícola como así demuestra el hecho de que en la actualidad los ríos tributarios del Tinto y el Odiel presentan poblaciones ictiológicas sumamente interesantes. Por lo tanto, la inaceptable contaminación actual se debe exclusivamente a los efectos derivados de la actividad minera y al actual estado de abandono de escombreras y otros elementos propios de la actividad minera que provocan el efecto conocido con el nombre de Drenaje Ácido de Mina, por lo que resulta inaceptable ver cómo nuestros políticos intentan infructuosamente condicionar el pensamiento de los ciudadanos afirmando que las características de los ríos metálicos de la provincia de Huelva son el resultado de procesos geológicos naturales.

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(3) Aguas completamente contaminadas, con eucaliptos como bosque de ribera

Sea como fuere, el Drenaje Ácido de Mina (AMD), es uno de los principales problemas medioambientales causados por la minería de sulfuros metálicos, y un claro ejemplo de esta contaminación lo encontramos en la Faja Pirítica Ibérica, y concretamente en la provincia de Huelva, donde más de 400 kilómetros de ríos presentan altos niveles de contaminación.

Pero en condiciones normales, el Drenaje Ácido de Mina no concurre en la naturaleza de manera espontánea, dado que para que este se produzca, se hace necesario el contacto directo del sustrato metálico con el agua y el oxígeno atmosférico, circunstancia que sólo se da cuando la pirita es expuesta a la atmósfera como consecuencia de la actividad minera. Este fenómeno origina la oxidación de las mismas, lo cual promueve la liberación de hierro y sulfatos junto con otros elementos accesorios presentes en el medio como cadmio, zinc, plomo, arsénico, aluminio, cobalto, etc…

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(4) Escombrera abandonada y lago con lixiviados metálicos

Pero curiosamente este proceso abiótico es tan lento que es incapaz por sí mismo de provocar efectos ambientales reseñables, y es en la naturaleza en donde se comprueba que la velocidad de estas reacciones es mucho mayor debido a la intervención de procesos biológicos ulteriores llevados a cabo por determinadas bacterias quimiolitotrofas pertenecientes a los géneros Acidithiobacillus, y Leptospirillum. En concreto, solo la intervención de la bacteria Acidiothiobacillus ferrooxidans puede acelerar esta reacción hasta 100.000 veces.

De manera que, llegados a este punto, los datos emanados de los documentos históricos, así como los aportados por los innumerables informes paleontológicos, biológicos, y químicos, nos indican sin lugar a dudas, que la situación actual de los ríos onubenses es el fruto de la desidia y la irresponsabilidad de todos aquellos poderes, que lejos de haberse preocupado por mitigar los efectos del fenómeno, se han dedicado a “proteger” unos ríos industriales impropios de un país avanzado.

Pero el estado actual de abandono de las instalaciones mineras no nace como consecuencia del cierre de las minas en la época Victoriana, si no que antes bien al contrario, la clausura de muchas de las mismas se produce en tiempos tan recientes como los años 90, un aspecto interesante si consideramos que es el periodo a partir del cual se articulan una gran cantidad de leyes medioambientales que regulan y gravan la vida de todos los ciudadanos, por lo que resulta un abuso el hecho de que mientras a los ciudadanos se les obliga a depositar sus residuos en los contenedores apropiados, otros puedan clausurar sus instalaciones sin la pertinente restauración del medio que han defenestrado. Un nivel de destrucción tan inaceptable, que para entender el volumen de los vertidos que diariamente pasan por los ríos, solo basta decir que más de 5800 toneladas de aluminio desembocan anualmente en el Parque Natural Marismas del Odiel (como puede verse en la siguiente tabla).

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(Tabla) Los datos hablan por sí solos

Lógicamente, si consideramos la ingente cantidad de elementos químicos perniciosos contenidos en las aguas de los ríos Tinto y Odiel, parece un contrasentido el hecho de que se pretenda utilizar dicha agua para el regadío con la futura puesta en marcha de la Presa de la Alcolea, especialmente si pensamos que el aluminio está catalogado como uno de los elementos fitotóxicos más nocivos a escala mundial, y sobre todo teniendo en cuenta que a pocos kilómetros de ésta se encuentra la inútil presa del Sancho, una presa que en origen mantuvo las primeras poblaciones de percas americanas en la provincia de Huelva, y que al recibir las aguas contaminadas del río Meca, fue acidificándose hasta el punto de que en la actualidad es incapaz de sostener cualquier tipo de vida superior. Análogamente, otros embalses de la provincia como los del Chanza y el Andévalo, están recibiendo la intrusión de efluentes químicos mineros, y en este sentido queremos indicar que sobre este último están llegando las aguas contaminadas procedentes de la tharsileña mina del Lagunazo, siendo esta localidad uno de los “afortunados” municipios que se vieron agraciados con las labores de restauración acometidos por la Junta de Andalucía tras el cierre de la mina, aunque el lamentable resultado de las actuaciones ha impedido la regeneración natural de los cursos fluviales, por no hablar de la cuestionable decisión de plantar especies alóctonas invasoras, otra de las habituales debilidades de los políticos de la provincia de Huelva.

Pero, otra reflexión inmediata debería venir encaminada a preguntar a nuestros políticos y a asociaciones ecologistas varias, sobre el agravio comparativo que supuso el hecho de que se restaurara el río Guadiamar tras el desastre de Aznalcóllar con una inversión final de más de quinientos millones de euros, mientras que en esta provincia no se haya invertido prácticamente nada, cuando toda la carga de contaminación mineral liberada en tan triste episodio es la misma que pasa diariamente solo por el río Odiel cada día. ¿No le parece? ¿Es entonces la contaminación en Sevilla industrial y la de Huelva natural?

Si consideramos que muchos de los pueblos mineros en la actualidad están perdiendo población a pasos agigantados y que apenas subsisten gracias a las pensiones de aquellas personas que trabajaron en las minas, sería una oportunidad inmejorable la de promover con fondos públicos la restauración de todos los ríos como compensación por el desastre cometido por todas aquellas empresas extranjeras que irrespetuosamente expoliaron nuestros recursos, lo cual permitiría la restauración ambiental y la mejora de las condiciones de vida de los descendientes de aquellos que con su trabajo permitieron el enriquecimiento de aquellos países que hicieron de Huelva su colonia particular.

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(9) Mina de Tharsis con aguas tóxicas embalsadas

De cualquier forma, y para terminar, el lamentable episodio objeto de nuestro artículo ha servido para mostrar la cruda realidad de la provincia de Huelva en materia ambiental, en la que miles de hectáreas de eucaliptares, residuos industriales, vertederos de residuos tóxicos y peligrosos, y cientos de minas abandonadas, conforman el paisaje ambiental de una provincia del llamado primer mundo, y como no, para conocer el nivel de los que nos representan.

Es en este punto cuando toma sentido la frase de Russell: “El mito se había establecido tan firmemente que era más fácil mentir y creerlo: era fácil evitar comprobar las fuentes, era fácil que todos estuvieran de acuerdo, era fácil evitar el rigor histórico necesario para descartar el error.”

Como conclusión, piense por un momento que Chernobyl, como el río Tinto, fuera declarado Paisaje Protegido.

Eso es todo, como siempre esperamos que esta entrada haya sido de vuestro interés.

Créditos de imágenes e informaciones:

Foto de portada: http://www.huelvahoy.com/iu-y-equo-exigen-responsabilidades-por-el-vertido-de-aguas-acidas-al-odiel/

(1) http://www.ecologistasenaccion.org/article34322.html

Fotografías (2, 3, 4, 5, 6, 7, 8, y 9): Propiedad de los autores, y pueden ser utilizadas libremente referenciando el lugar del que han sido obtenidas.

* (Tabla): http://rabida.uhu.es/dspace/bitstream/handle/10272/8336/La_contaminacion_minera.pdf?sequence=2

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3 comentarios sobre “Contaminación del río Odiel 

  1. Muy certero. Hace falta más gente que hable claro. Siempre me llamó la atención el que se consideré algo banalizable la situación de las cuencas hidrográfics del Tinto y el Odiel con sus niveles de contaminación industrial y el incidente del otro dia en La Zarza se resuelve con el encargo de un informe técnico de profesionales de la UHU donde dicen claramente que el nivel de contaminación es alarmantemente alto a la altura de Gibraleón ( pobres Olontenses) pero que en el Parque Marismas del Odiel todo es normal ( supongo que por el influjo de las mareas). Donde están las medidas a tomar en le cauce del Odiel desde Gibraleón hasta Sotiel Coronada. Como bien dices en Aznalcollar se gastaron todo el dinero de nuestros impuestos pues el marca Doñana se mira desde fuera, el resto simplemente no existimos. Es el desprecio de una Administración de espaldas a Huelva.

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